EL PAÍS DE LOS CIEGOS

No sin mis Emes

Cuántas veces abrimos los ojos, pero no vemos, miramos hacia otro lado o ni siquiera nos atrevemos a hacerlo. Vivimos en un mundo más globalizado y abierto que nunca y nos entretenemos en lo más lejano mientras ignoramos lo que tenemos al lado; opinamos como expertos sobre lo que ocurre a miles de kilómetros de distancia y no nos paramos a informarnos de lo que nos afecta directamente. Tenemos más información que nunca y no sabemos seleccionarla, muchas opciones y no nos decidimos, demasiado de todo para sentir que siempre nos falta algo.

Parece que nos cuesta dar el paso para cambiar y nos quejamos porque nada cambia, callamos cuando hay que posicionarse mientras pretendemos que se tenga en cuenta nuestra opinión y esperamos sentados cuando hay que hacer un camino. Nos indignamos por lo que ocurrió y no ponemos los medios para que no ocurra, queremos ganar el partido…

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Circulo Vicioso

Pocas Luces

Pica, resignado a tener alguna chance, divagaba por las calles de Pocas Luces buscando una respuesta. Porque no sabía el por qué, y necesitaba una refutación. Pica había comprobado que las mejores decepciones estaban hechas de idealizaciones. Le gustaba conversar solo, y buscar una razón. Una explicación científica llena de argumentos, eso que nunca se da.

Sala, por su parte, seguía irradiando libertad sin ataduras. Comprendiendo la vida 2.0, viviendo como el presente lo pide. Con algunas magulladuras de su historia pero feliz de mostrarlas y exhibirlas.

Pica en un banco de la única plaza del pueblo más oscuro conocido. Llego a la conclusión de que había estado equivocado toda la vida. Y esa no es una verdad a la que llega tanta gente. Y no porque sea un camino difícil, sino que es el orgullo, quien se encarga de ocultarlo bien. Pica decidió creer que Sala había entendido todo, siempre.

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DUDAS

No sin mis Emes

Esas que vienen a cada momento, en cada resolución o parada, en cada razonamiento. De las que destrozan las certezas, las sentencias, los recursos; esas que habitan en decisiones y promesas.

Dudas que hacen terrenal lo perfecto, que nos hacen pensar y pararnos, no decidir al momento y no tener claro dónde estamos.

Que nos impiden crecer, disfrutar, conocer y nos quitan tiempo al vivir. Por un lado nos protegen y por el otro nos venden y nos hacen caminar sin tener claro por dónde seguir.

Dudas personales y transferibles, tantas veces prescindibles, que no nos dejan caer pero tampoco caminar erguidos. Son el sí pero no, el quiero pero no debo, el pensar lo que está claro, el no creer lo que tenemos. La causa del arrepentimiento, de lágrimas y “debería”. Lo que a veces nos avisa de un peligro y otras no nos deja atrevernos con el juego…

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